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El Bierzo en la Historia El Bierzo Prerromano
-poca importancia de los restos conservados y escasez de estudios- Tradicionalmente el período prehistórico abarca desde la aparición del hombre en el planeta (primeros restos fósiles humanos), hasta que los grupos humanos nos transmiten noticias escritas de su existencia; si esas noticias son transmitidas por otros grupos más desarrollados se suele hablar de Protohistoria. Pues bien, las primeras fuentes escritas referentes al
espacio geográfico que hoy conocemos como Bierzo, aunque referidas a los pueblos del
norte en general, provienen de escritores griegos y romanos (Strabon,
Plinio, Floro) y son escritas en un momento en el que El Bierzo está integrado en
el Imperio Romano, dentro de la provincia Citerior y del Conventus Asturum. De ese mismo
período son las fuentes epigráficas. Los conocimientos de toda la historia anterior (Períodos prehistórico y protohistórico) dependen única y exclusivamente de las excavaciones arqueológicas que han sido, en general, escasas, si exceptuamos toda la labor realizada por el equipo dirigido por Javier Sánchez-Palencia en la Zona Arqueológica de las Médulas (ZAM), las excavaciones del Castro de Chano (F. Miguel y J. de Celis) y las llevadas a cabo en Castro Ventosa por T. Mañanes (años 70) y más recientemente en la zona de las murallas por I. Díaz y A. Garín, aunque en ningún caso estamos hablando de una excavación general del yacimiento. Esta es la razón que explica que los períodos prehistóricos más antiguos (Paleolítico y Neolítico) prácticamente sean desconocidos en lo que atañe a El Bierzo, llegándose a formular incluso la hipótesis de un posible despoblamiento de esta comarca en el Paleolítico. Esta hipótesis está en revisión en la actualidad, por el hallazgo de piezas líticas ( bifaces, hendedores, raederas...etc) en las terrazas de la margen izquierda del río Cúa, en las cercanías de Cacabelos, por parte de F. Miguel y M. Figuerola. Cronológicamente, estas piezas han sido encuadradas en el Paleolítico Inferior (Achelense Medio, entre 300000 y 100000 a.C.). Otros hallazgos, fundamentalmente hachas pulimentadas, nos sitúan ya en períodos más recientes: Neolítico y Edad del Bronce. Estas hachas se han encontrado en numerosas zonas (Ancares, Paradasolana, Molinaseca, Cabañas Raras, Carucedo, Corbón del Sil y Ponferrada) y se suelen situar a finales del IV milenio a.C. en el tardoneolítico o inicios del calcolítico, siendo comunes al resto de la provincia o incluso de la cuenca del Duero. En el Calcolítico (inicios de la E. del Bronce en los que se utiliza el cobre), en una cronología aproximada de 2500-1800 a.C., sitúa Fernández Manzano las cerámicas halladas en la cueva de las Tres Ventanas de Toral de los Vados; son cerámicas realizadas a mano y decoradas con acanalados e incisiones a peine. También alguna de las puntas de lanza (punta palmela) de Bembibre (aparecieron en total 28 puntas de bronce en 1978 en pleno casco urbano; la gran mayoría son del Bronce Final o de los inicios de la Edad del Hierro) y, finalmente, las pinturas esquemáticas de Sésamo - Peña Piñera (ver foto superior)- y Librán. En cuanto a la Edad del Bronce (1800-700 a.C.), los hallazgos han sido más numerosos, destacando:
La tradicionalmente llamada Edad del Hierro coincide en
el noroeste y norte hispano (por tanto también en El Bierzo), con la Cultura Castreña. Toma este nombre de los lugares de
habitación fortificados, los castros.
Suelen encontrarse en zonas elevadas y protegidas, bien en cerros aislados, en laderas de
colinas o en la confluencia de dos ríos. Presentan toda una serie de estructuras
defensivas (fosos, taludes, muralla), que rodean el poblado; su espacio interior es
irregular y accidentado, adaptándose las viviendas al terreno sin que exista una
organización de los edificios que permita hablar de urbanismo, con amplias zonas sin
edificar. Las casas suelen ser exentas y, entre ellas, más que calles existe "caleyos"; suelen ser de planta circular, elíptica
o de forma rectangular con las esquinas formando escuadra o redondeadas. Los materiales
más utilizados son pizarras o cantos rodados y es probable que las techumbres fuesen de
elementos vegetales o de paja. El espacio interior suele ser bastante reducido (3/5 m de
diámetro; 10/20 m2 de extensión) y la única abertura hacia el exterior suele ser la
puerta, apareciendo a veces un asiento en el interior recorriendo el muro. También
aparece el hogar formado por lajas. Según Sánchez-Palencia, no se debe identificar cada
edificio con una posible vivienda, ya que lo que este autor denomina "unidad de
habitación" se extiende a otras viviendas anejas. El número de castros en el Bierzo
es muy amplio, superando con creces los cerca de cien de que habla Mañanes; no obstante,
no todos (probablemente ni siquiera la mayoría) sean prerromanos ya que hay numerosos
castros del período romano, unidos a explotaciones auríferas. Los aspectos socio-económicos y culturales más significativos de la cultura castreña, muy resumidos son los siguientes:
El Bierzo se integra en el mundo romano como consecuencia de un enfrentamiento militar conocido historiográficamente con el nombre de "Guerras Cántabras". Como consecuencia de la derrota de los pueblos indígenas, comienza un proceso de romanización que en el caso de El Bierzo parece ser que fue más intenso que el de los territorios del norte por su riqueza aurífera. Las Guerras Cántabras.- Se desarrollan a finales del s. I a. C. (29/19a.C.) y los textos que han llegado hasta nosotros han dado lugar a numerosas interpretaciones por parte de los historiadores. El resultado de las mismas fue la derrota de los pueblos del norte y su integración en el mundo romano. Esta integración presenta como características más importantes las siguientes:
Estas provincias se dividían en Conventus. El Bierzo se
incluye en el Conventus Asturum con centro
administrativo en Asturica Augusta (Astorga). El último eslabón a nivel administrativo
lo constituyen las "civitates" (núcleo con características urbanas y el
territorio que lo rodea. En El Bierzo se citan dos (Bergidum e Interamnium) de las que se
supone que llegaron a alcanzar estatuto municipal por el apelativo
"Flavium"
A partir del s. III d.C. se produce en todo el
Imperio Romano una crisis profunda, cuyas causas, obviamente, escapan al ámbito
geográfico de El Bierzo, aunque también aquí tiene sus repercusiones, entre las que
podemos destacar:
Con la desaparición definitiva del Imperio, e incluso antes, comienzan a llegar a El Bierzo nuevos grupos humanos iniciándose así el período medieval o, como prefieren denominarlo algunos autores, la Antigüedad Tardía, señalando así una continuidad en ciertos aspectos fundamentales hasta el siglo VIII, y más concretamente hasta la llegada de los musulmanes a la península en el año 711.
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