Las M édulas, vistas por los Viajeros

    Antes que lo hagamos nosotros hoy, otros investigadores se vieron sorprendidos por los restos de Las Médulas, unos asociándolos a las explotaciones auríferas romanas, y a las imaginarias fabulosas riquezas; algunos, incluso, ven en sus restos lugares para celebrar aquelarres; otros se centran en lo paisajístico:

     

      "M adrugada: Se ven Las Médulas en la altura tras de la montaña que baña el Sil.  Son unas tierras rojas derrumbadas, que representan ruinas. Me parece que cuando las vi diez años ha no estaban tan vestidas de verde como ahora. Se cree que Médula sea corrección de Metalla, pues este nombre daban los romanos a los trabajos de minas, y aquí dicen que los hubo. Acaso serían de minio; acaso de aquí el nombre de Miño al río cercano, y acaso el nombre de mina, minero, minera, de minio; merece pensarse…".
      (JOVELLANOS - 1792)

       "La tierra parecía profundamente atormentada: crecían los castaños silvestres en aquellas laderas inaccesibles… La última vez que visitamos estos lugares fue en el otoño de 1840… entramos en las galerías que aún se conservan y las examinamos atentamente… 
      Cansados por fin de vagar por aquellos oscuros callejones, dirigímonos a una claridad que se advertía en el fondo de uno. Era una abertura de forma irregular con una mata de roble en su orilla por donde entraba el sol del otoño. El que iba delante se asomó a la rústica ventana, pero retrocedió sin color y turbado, no sin razón a la verdad, porque había visto a sus plantas el abismo. Era un despeñadero de más de doscientos pies perpendicularmente cortado, y los castaños del valle parecían albahacas, cabras los bueyes y muchachos los hombres que se ocupaban en recoger la castaña… En el marco de aquel extraordinario mirador estaban grabados varios nombres, de sujetos conocidos del país y algún otro extranjero…".
      (GIL Y CARRASCO, E. Bosquejo de un Viaje a una provincia del Interior - 1840).

       "En el término de Médulas se encuentran vestigios de grandes trabajos en la esplotación de las minas de oro y plata que tanto renombre han dejado… En todas las montañas mencionadas hay señales de algunos trabajos mineros hechos por los romanos, los cuales sacaron una cantidad de oro que parece fabulosa. Además de las minas de este metal, abandonadas hoy, y otras de plata que es fama existen hacia Salas de la Ribera y Puente de Domingo Flórez…"
      (MADOZ, P. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar (León) - 1845-1850).

       "Encontramos a un labrador anciano que con sus bueyes se dirigía á sus labores.
      Propusímosle el pagarle bien si nos acompañaba á visitar Las Médulas, y el aldeano, yendo á dejar su yunta volvió en seguida, encaminándonos por una larga senda hasta el inmenso interior de aquellos montes…
      En aquella gruta, labrada por los esclavos del romano imperio para extraer el oro, recogen ahora los pastores vercianos sus rebaños en las noches de invierno, y en torno de la lumbre, mientras que llueve ó nieva, cuentan raras consejas de aquellas grutas y de las gentes que pudieron labrarlas, y aseguran, según nos dijo el labrador, que ha habido veces de oir un estruendo subterráneo y espantarse el ganado, y aparecer ante ellos un corpulento anciano con los cabellos y las barbas de oro, soltando chispas al rizarlos el aire que brama entre ellos, y que tomándoles, si alguna vez ha estado cerca, algún macho cabrío, y montando sobre él, ha desaparecido lanzando estrepitosas carcajadas, cuyos ecos se oyen repetir de una en otra galería, recorriendo los montes hasta extinguirse en el más remoto y elevado, en que existe una gruta misteriosa, donde tienen las brujas su aquelarre".
      (CÁCERES PRAT, A. El Vierzo - Su Descripción e Historia - 1883).


      "Roma, que había posado sus águilas en los confines del mundo conocido, fijó su mirada en el monte Médulo, y descubriendo las inmensas riquezas encerradas en sus entrañas, aumentó su ya desmedida codicia. El afán de poseer aquellos ricos tesoros, consistentes en brillantes pepitas de oro, que abundaban esparcidas entre los aluviones del famoso monte, fomentó poderosa industria que sostenía millares de brazos, ejecutando bajo la sabia dirección de entendidos jefes, esas obras colosales que revelan gran inteligencia, y nos asombran por su desusada magnitud".
      (CASTAÑO POSSE, J. Una Excursión por Las Médulas - 1904).

       "Por todos los lados, se levantan las más caprichosas figuras, alcanzando una altura más que considerable, con un intenso color rojizo. Parece una agrupación de colinas erigidas en un momento en que la naturaleza se volvió loca. Bocas de cuevas, restos de galerías, conos, pirámides truncadas de mil formas, un batiburrilo de esculturas gigantescas debidas a la mano de un artista de pronto desengañado, enloquecido y terrible. Son los restos de un trabajo que sólo Roma pudo haber llevado a cabo, los restos de una labor titánica que parece interrumpida de repente…"
      (GARCÍA PÉREZ, F. Crónicas de El Bierzo - 1981).

     

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