Unos apuntes de Historia
Villafranca fue repoblada por los Francos en el s. XI, en un momento
en que el Camino de Santiago atraía a millares de cristianos de
toda Europa. También francos fueron los primeros monjes, benedictinos
frailes del Cluny, los que se asentaron en la ciudad.
Sin embargo, antes de la repoblación franca, la villa, conocida
entonces como Burbia, fue un asentamiento castreño y
romano. Protegidos por el monte y defendidos por el río Burbia,
el emplazamiento favoreció el asentamiento de sus gentes.
Villafranca fue lugar de señores. El marquesado tiene en el castillo
su fe de vida. La heráldica en piedra y blasones de la villa insisten
en un pasado de nobles y prelados con hacienda. La Calle del Agua es donde
casonas y palacetes siguen pintando un tiempo de alcurnia y prosperidad.
La Iglesia de Santiago habla con muros y pórticos románicos
de peregrinos medievales que al atravesar su Puerta del Perdón podían
ganar el mismo jubileo que en Compostela, si algún impedimento mayor
les imposibilitaba continuar el camino.
La Colegiata, sin embargo, habla de un tiempo posterior en el que un
abad, apoyado en el marqués que en aquel momento era Virrey de Nápoles,
podía encargar a Gil de Hontañón un proyecto clasicista
y austero. Y de cada siglo y cada momento hablan el colegio de los Jesuitas,
la Anunciada y un largo resto de iglesias, antiguos conventos, oratorios
y mansiones.
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